miércoles, 3 de junio de 2009

La Noche De La Bulimica Viviente

Su nombre era Paula, una chica "encantadora" de noveno año. Yo cursaba el décimo año. La conocí en las reuniones del periódico estudiantil, del cual era editor. Inmediatamente me llamo la atención su afición por la lectura, su cabello negro, su piel especialmente pálida y los pómulos levantados que mostraba. El destino hizo que nos tratáramos y el impredecible Cupido hizo que nos atrajéramos mutuamente. Ella era muy tímida, el mínimo contacto la sonrojaba, las palabras cariñosas le quitaban el habla. Debido a su contextura delgada y sus pómulos, el rumor de una posible bulimia se había extendido por el colegio, pero nunca fui de los que se fían de chismes.

Una tarde a la salida la invite a salir. Le dije que fuéramos a ver "Stardust". A ella le pareció bien y quedamos en vernos en el mall "Paseo de las Flores". El viernes a las siete en punto de la noche nos encontramos. Anduvimos caminando un rato, matando tiempo antes de la película. Y me encontré con una de mis mejores amigas C***a. Paula se incomodo, así que no pudimos tener lo que se diría una charla con ella. Luego de un visible enfrentamiento psicológico entre Paula y mi amiga, tuve que seguir el camino antes de que ocurriera un desastre desproporcional.

Ya camino al cine pasamos por la venta de golosinas (en donde normalmente me harto a mas no poder de comida) y compre dos refrescos grandes, unos nachos con extra queso, unas palomitas de las mas grandes que habían y un par de chocolates. Una vez dentro del cine, estuvimos comiendo y hablando antes y durante la película, aunque vale resaltar que poco antes de que la película culminara ella me dijo que tenía que ir un momento al baño. Una vez que salimos del cine, anduvimos caminando un rato y nos encontramos con sus padres (muy avergonzante, por cierto). Luego de eso fuimos por un helado a la “Pops” y ella me dijo que le quedaban 15 minutos.

Justo antes de que se fuera, le tome las manos y me acerque hacia ella. Le di un beso que me supo horrible. "Preciosa, no puedo así", fue lo que le dije. La obligue a ponerse en pie, enrede mi mano derecha en su cabello y la sostuve con la izquierda. Le di un beso a mi estilo (muy puerco) y sin embargo no me satisfizo. Había algo raro. El sabor de su saliva era agrio y dejaba una sensación espesa que no conseguía descifrar. Una vez que se fue me senté a pensar. Dos días después me pregunto que que éramos. Mi respuesta no le agrado y no me volvió a hablar.

Platicando unas semanas después con mi amiga mientras comíamos nachos, ella me contó algo que me impacto. Ella vio a Paula salir de la sala de cine y encaminarse a los baños y su curiosidad la obligo a seguirla. "Andrés, estaba vomitando en el baño. El vomito inducido, el olor y sus gemidos de angustia fueron repugnantes. Luego ustedes dos se fueron caminando y de ahí no supe que mas paso", me dijo con cara de asco.Lo que ocurrió a continuación fue un cuadro en el cual yo escupía todo lo que tenia en la boca y corría al baño a vomitar.


(Esto es algo que habia escrito hace un buen rato ya, es solo que he estado un poco atareado con el examen de Historia del Derecho que tengo el Sabado y no queria pasar mucho tiempo sin postear. Ademas, hacía rato tenia ganas de publicarlo.)

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